Vecinos ardientes intercambian esposas Sexo Swinger Intenso

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El sexo es una fuerza que crea lazos que duran toda la vida, estos Vecinos Ardientes han compartido muchas experiencias. Barbacoas, fiestas e incluso bodas de amigos comunes. Ambas parejas son sexy y jóvenes.

Una tarde de tragos las miradas de cachondeo delatan que hay deseos ocultos. Estos españoles amantes del buen sexo se dejan de gilipolleces y van directo al grano.

Un par de copas extras les aviva el deseo. La rubia blanca esposa del vecino rompe el hielo.

¡Deberíamos probar una follada grupal!

¡Por mí no hay problema! -Dice la otra chica.

Los esposos están sorprendidos. Se miran y encogen los hombros. ¡Vale si a ustedes les parece bien pues a follar!

La perra de la rubia es obscena en todos los sentidos. Lo que propone es morboso.

¡Cambiemos de pollas! ¡Yo me como la del vecino y tú te coges a la de mi marido!

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Los Vecinos Ardientes se cogen en estilo perrito

Las zorras están ansiosas. Follar una polla nueva las emociona. Cada una toma el pene que le corresponde. Lo lamen la rubia saborea deseosa con su lengua. Chupa sin control. El vecino mirando a su mujer mamando se le pone tiesa la pija.

Toma la cabeza de la rubia para presionar y hundir su pene contra su garganta. Ella gime. Le escupe la polla con saliva densa.

La vecina al ver a su marido haciendo de perverso coge el pene con sus dientes, lo pasa a la boca y se lo traga mientras le empuja las nalgas hasta que se ahoga.

Ambas se ponen en cuatro patas. Los chochos están mojados. Se miran con lujuria. Los penes las clavan con rudeza. Cada uno toma las caderas para cogerlas bien. Las dos gritan de placer. El sexo grupal los excita.

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Esas vaginas son penetradas sin piedad. A las zorras les gusta el Sexo Swinger

Compartir pareja para follar deja los deseos a flor de piel. Hay un hilo perverso de ver a la pareja teniendo sexo al mismo tiempo que recibes placer es solo para mentes retorcidas y que no sienten celos.

La rubia se pone recostada. El vecino le alza ambas piernas el coño queda sin resistencia para ser penetrada. La vagina rasurada recibe castigo, la guarra se revolca de placer.

La chica morena aprieta la polla con su coño en la posición de misionero, ella siempre suelta chorros de líquidos en esa postura. El pene que la coge le provoca espasmos. El esposo se corre duro en la cara y tetas de la rubia.

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